sábado, 2 de noviembre de 2019

Decíamos ayer... La tercera España



Casi cinco años desde la última entrada de este blog. Parece algo pretencioso el título, y en realidad lo es. Todo el que escribe un blog tiene algo de pretencioso, eso hay que asumirlo. Además, me encanta esa frase de Fray Luis de León. Es una frase que transmite paz, tranquilidad, la serenidad de alguien que volvía de haber tenido que vérselas con la Inquisición. Cuando todo el mundo esperaba que se pusiera a despotricar, a insultar a los que le habían vejado, o a quejarse de forma desesperada de su amarga experiencia, el catedrático salió con ese "decíamos ayer...", que logró desarmar tanto a sus detractores como a sus seguidores, a sus FOLLOWERS, para que me entiendan todos.

Es una frase que transmite la paz y la serenidad de quien la pronuncia. Algo que creo que en los tiempos que corren nos hace mucha falta.

Creo que hay que recuperar esa tercera España que quería la paz a toda costa, el diálogo, la serenidad y el senido común de la que hablaba Unamuno (se puede ver la película de Amenábar en ese sentido, el de recuperar a Unamuno y su afán de diálogo), y a la que Paul Preston le dedica un libro mucho más que interesante. Estoy de acuerdo con Buenafuente en que esta casta política actual nos está empujando a trincheras en las que una gran parte de españoles no queremos estar. Se está jaleando a la juventud, pero también a grandes sectores de las clases dirigentes (de izquierdas o de derechas) a defender la idea de que hay que eliminar al enemigo, a esa otra media España que piensa de diferente manera. De una manera inconsciente, suicida y falta por completo de toda lógica, se está volviendo al pensamiento que precedió nuestra guerra civil, de tan nefasto recuerdo. Ya no se ven personas, sino rivales políticos a los que hay que eliminar, o compañeros de viaje por los que seríamos capaces de matar. Tras más de cuarenta años de democracia, en los que se supone que deberíamos haber madurado tanto ética como políticamente, no sólo no somos capaces de cerrar las heridas sino que las abrimos cada vez más. La ley de memoria histórica no ha servido absolutamente para nada, y no servirá hasta que no respete por igual los muertos de los dos bandos que se despedazaron en aquella masacre general, sin distinciones. Estoy harto de que me hablen de Lorca y jamás se mencione a Muñoz Seca. Estoy harto de que no se comprenda que aquella guerra no tuvo ninguna motivación política, sino que se mataba a la gente la mayoría de las veces por envidia, por ambición, por celos o por cualquier otro motivo. Hubo salvajismo en los dos lados porque éramos salvajes, sin más, y utilizábamos una bandera para justificar las atrocidades injustificables que se cometieron. Badajoz, Paracuellos, el mencionado Lorca, Muñoz Seca, la represión franquista, la represión catalana… Es absurdo pretender que sólo hubo muertos por una de las dos partes. En realidad sí que había dos Españas en aquella época: la de los muertos, y la de los que quedaron vivos.

Que entonces ocurriera lo que ocurrió era casi normal en un país con al bagaje histórico que llevábamos arrastrando. Analfabetismo, mala gestión política, instituciones políticas y religiosas secularmente corrompidas… Pero que ocurra ahora, en la era de la tecnología, formando parte de Europa, y con lo que he mencionado antes, más de cuarenta años de democracia, no tiene ningún sentido. Sobre todo cuando hemos atravesado por un momento de relativo sentido común tras la muerte de Franco, cuando teníamos una casta política muy diferente a la que pulula ahora por el Congreso. 

Me parece vergonzoso, por poner un ejemplo, que los políticos catalanes afines al tan cacareado procés sigan defendiendo una idea que rechaza la mitad de la sociedad catalana. Si ves, como político, que una parte de la población no quiere ni de lejos independizarse, no deberías seguir por ese camino, simplemente, o en todo caso deberías plantearte educar a esa mitad de la población para que acepten tus planteamientos, pero nunca, jamás, bajo ningún concepto, jalear a la mitad de la población que te es afin contra la otra. Eso es vergonzoso, mezquino, de un idiotismo que raya en la estupidez. Y cobarde, sobre todo muy cobarde. Tan cobarde como cobarde es el que se encapucha para cometer actos violentos contra su propia casa. Y no he hablado del problema catalán sino para extrapolar esa situación al resto de España. 

Y es aquí, en esa cobardía de unos y otros, en lo que se basa el hecho de anclarse en el odio contra el otro, contra el rival, contra el enemigo. Enfrentarse a esa tendencia hoy en día, formar parte de esa tercera España que reivindico, se está convirtiendo en una hazaña casi imposible, porque cada vez hay más gente que, por miedo o por sentirse seguro en uno de los bandos, toma partido por opciones cada vez más extremistas. ¿Qué prueba más clara, más contundente se necesita para corroborar la cobardía, la falsedad y la ambición de nuestra casta política actual, que el hecho de que no hayan sido capaces de ponerse de acuerdo para formar un gobierno? Otra vez estamos en campaña, malgastando tiempo y dinero públicos. ¿Y si ocurre de nuevo lo mismo?
Este video habla de eso, de la cobardía, de atacar al contrario, de la falta de tolerancia y de alguna cosa más. Pertenece a la película "Buenas noches, y buena suerte", que se desarrolla durante la caza de brujas que montó MCarthy en EEUU. 




Es impensable hoy por hoy que en España se alce una voz como esta para reivindicar la fuerza de la democracia. Los medios son tan cobardes como quienes los dirigen, y su único cometido es cabrear a la pblación para que no piense en los verdaderos problemas que nos acucian. Sin embargo, creo que con los años podríamos llegar a este nivel de periodismo (al que por cierto ya tuvimos en el pasado), siempre que seamos capaces de otorgarle a la política el sentido común y seamos capaces de dejar a un lado de una vez los miedos que nos empujan a seguir inmersos en esta locura revanchista por un lado y clasista por el otro.

Os dejo por último esta frase de Ayn Rand, la autora de "El manantial" y una de las principales defensoras del poder del individuo. Como podéis comprobar, sigue en plena vigencia hoy.

„Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.“


Fuente: https://citas.in/autores/ayn-rand/



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