viernes, 3 de abril de 2009

Bolonia


Con especial cariño para mi amiga Charo Bolívar


No tenemos remedio. Somos un país de mierderos, y eso no cambiará jamás. Y no puede cambiar, por una sencilla razón: nos importa un carajo un tema tan importante como la educación. Y no me refiero a la educación en las formas, que tampoco, o a esa especie de costumbre ancestral que consiste en hablar mal, sin que nos importe no saber ni siquiera expresarnos, tal y como demuestran día a día personas, gobernantes y artistas. No. Me refiero a algo de más enjundia, a una educación global, total, que nos convirtiera en personas parecidas a las que pueblan nuestro entorno europeo, y no en histéricos mentecatos, llenos de cobardía y de miedo, que únicamente responden a los impulsos del fútbol, los toros, los programas del colorín, las absurdas Operaciones Triunfo o los exabruptos destructores de una derecha recalcitrante y una izquierda estúpida.

Nadie, absolutamente nadie, le da importancia a la educación en este país. Los cachorros de las clases dirigentes, o simplemente de los que tienen pasta, se marchan a estudiar a Inglaterra, a Francia o a Estados Unidos, a lugares destinados a convertirles en tiburones, en empresarios sin escrúpulos que sigan perpetuando esa tradición codiciosa y antinatural que consiste en levantar y hundir empresas mientras se cubre uno de pasta. Los que se quedan aquí se meterán como mínimo a un máster, pagado por su padre, por supuesto, en el que se les enseña el lado más salvaje de un capitalismo que se fagocitará a sí mismo sin que nadie pueda impedirlo. “Ten cuidado con ese, que acaba de acabar el máster, y no le importa lo más mínimo despedir a diez o doce personas porque no le guste como vistan”, me comentaba hace unos cuantos años un compañero que había pasado por el mismo trance del máster. Da igual. A nadie le importa. Los trabajadores estamos demasiado ocupados intentando sobrevivir con la miseria que nos paga la élite triunfadora, la de los másters. Nuestros hijos no están hechos para el estudio. Lo mejor es ir a una academia de baile, o como mucho a la FP, para hacerse fontanero, que ahí sí que se gana pasta. Con suerte, la Jenny, mi Jenny, hará un día un casting, y podrá triunfar en Gran Hermano, o en Gran casino, o en la Grandísima puta.

Estamos entre dos fuegos. Por un lado, la élite de los másters, los que devoran, los osados, los brokers, los hijos de puta que nos han metido en este follón del que nadie sabe como salir, pero del que ellos han salido fortalecidos. Por otro lado, la masa, la ingente masa que piensa que la educación no sirve absolutamente para nada. El padre mentecato que abofetea al profesor que ha regañado a su hijo, a SU HIJO, por el amor de Dios, porque no dejaba de lanzar mensajitos ininteligibles por el móvil. Esa es la situación. Una situación que no supone solamente el final absoluto de una clase media cada vez más reducida, sino el hecho de que la brecha abierta entre las dos clases se haga cada vez más grandes. ¿El sistema de castas hindú?. Un pardillo, si lo comparamos con el sistema que estamos creando nosotros, sin ningún motivo religioso y sin que a nadie le importe un carajo.

Para hacer todavía un poco más grande ese abismo, nuestros gobernantes, nuestros queridos gobernantes, más ocupados en obtener votos que en cualquier otra cosa, han pergeñado una traba más, un escollo más a todo aquel que haya decidido que le gusta estudiar. Se llama Bolonia, y aunque no estoy muy puesto en el tema, he entendido perfectamente que uno de los postulados que predica es que los estudiantes harán un período básico, que les dará el derecho a una titulación mínima, y que si quieren obtener un título más completo y rentable, tendrán que hacer una especie de máster. Pagando, por supuesto.
Ya está en marcha otra vez el absurdo, la gilipollez. Dentro de unos años, las empresas pedirán el oro y el moro, la titulación de Doctor Honoris Causa, para ocupar el puesto de pringado que trae y lleva los cafés por seiscientos euros al mes. Ya lo están haciendo actualmente, ¿qué trabajo les costará seguir haciéndolo en el futuro? Al fin y al cabo, los que dirigen son los tiburones, los que han estudiado en Oxford o en Yale.

Las protestas que se están generalizando en toda España por este tema apenas encuentran eco en los medios de comunicación, ocupados con los tejemanejes de Rajoy, Zapatero o Esperanza Aguirre, o con la comunión de la hija de Belén Esteban. Es acojonante. Nos importan más los gorgoritos de Chenoa que la educación de nuestros hijos. Sólo si hay sangre, como en el caso de la brutal paliza de los mozos de escuadra catalanes a un grupo de estudiantes que protestaban, se despierta el interés de los medios.

Resulta admirable, y lo digo con el corazón en la mano, el esfuerzo, la lucha y el compromiso de todos los estudiantes que se están movilizando para terminar con un objetivo que se sale de cualquier lógica. En una sociedad adormecida, anestesiada por unos acontecimientos que ni siquiera entiende, resulta muy gratificante que existan personas capaces de discernir entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo absurdo, entre la lógica y la demencia más senil que uno se pueda imaginar. Una actitud que contrasta profundamente con la propuesta por un gobierno que debería caminar en otra dirección muy diferente a la que lo está haciendo, a tenor de sus siglas.

Tengo un hijo de catorce años que quiere estudiar, y gracias a vosotros, a los que os encerráis en las escuelas, a los que os manifestáis contra el proyecto, a los que lucháis con ganas por lo que consideráis justo, es muy probable que su deseo no se convierta en una quimera o en un camino de espinas. Os doy las gracias, sinceramente, por estar ahí, y os apoyaré en todo lo que esté en mi mano, y me manifestaré en mi ciudad, y en donde haga falta.

Os doy las gracias, en definitiva, por estar vivos.

5 comentarios:

ñam dijo...

Impresionante texto, Felixon, tremendo de bueno.

Allegra dijo...

Querido Felixon, estoy y no estoy de acuerdo con tu artículo de hoy.
Cierto que se ha dado muy poca información, incluso entre los propios sectores educativos y cierto que la poca que se ha dado ha sido manipulada y sesgada.

Estoy de acuerdo en que con el Plan Bolonia se producirá una progresiva mercantilización de la Universidad, (hasta ahora y en España, mayoritariamente pública) y que se perjudica a los estudiantes que quieran trabajar y estudiar (por eso del 80%). Además la financiación privada dependerá de los resultados de cada universidad (pobres carreras de letras, que no serán atractivas para las empresas).

Así y todo veo la parte positiva de un sistema común de titulaciones que permita una convergencia europea. Habrá una mayor facilidad de movilidad entre profesorado, estudiantes, investigadores, etc.

Lo que tengo claro de todo este embrollo es que la parte espinosa y la que ha levantado ampollas entre la sociedad, sobre todo la comunidad universitaria es la parte de la financiación y la mercantilización.

No creo que nadie esté en contra de una convergencia europea en educación, lo que pasa es que es muy sospechoso que en un país como el nuestro en el que ni siquiera hay un pacto de estado por la educación obligatoria, nos quieran vender la perfección de un pacto europeo sobre educación universitaria.

Además, estoy totalmente de acuerdo contigo en que los medios de comunicación no están haciendo seguimiento de la noticia.

Al margen de todas estas cuestiones, la mayor queja es la falta de diálogo, consulta y consenso con las partes implicadas ya que esto ha sido a golpe de decretazo. Habría que buscar otras maneras de plantear una reforma de la universidad (que por otra parte creo muy necesaria) y conseguir un acuerdo entre todos al menos en los puntos básicos.

Un saludo

Anónimo dijo...

Querido Félix:
Me alegro de volver a leerte. He estado mucho tiempo despistado.
Me gusta la introducción de Allegra, estoy y no estoy de acuerdo contigo.
Me gusta pensar en Bolonia como una oportunidad. Para mí, la más importante es la interdisplinaridad de los máster, se pueden estudiar cosas conexas con la formación básica que cada uno ha recibido.
Esto es bueno, porque creo que cada vez funcionará más la "educación permanente".
Lo que debemos lograr, entre todos, es que la educación sea para todos, no solo para la clase gozante. Creo en la educación asequible, (el concepto de asequible es muy ambiguo, lo he utilizado a propósito) y creo en el esfuerzo.
Este tema es el que más me preocupa, así como el de la formación de los trabajadores.

Muchas veces soy un metepatas, espero no haberlo hecho esta vez.

Un fuerte abrazo,

Basilio

felixon dijo...

Gracias por tus palabras, Ñam. Que bueno verte por aquí.

Vaya sorpresa, Allegra. Hacía tiempo que no sabía nada de tí, pero más que nada por mi culpa. Me encanta la entrada de tu comentario: estoy y no estoy de acuerdo.
Verás, estoy de acuerdo en todo lo que dices, sobre todo en lo de la convergencia con Europa, que no solo es positiva sino que por obligación tiene que producirse, en este y en otros temas, si no queremos terminar formando uniones con nuestros vecinos africanos, de los cuales, hasta ahora, en muchos temas estamos más cerca que de Europa. Hasta ahí, de acuerdo totalmente contigo, pero lo que creo es que, precisamente para llegar a esa convergencia europea, deberíamos entes modificar muchos, muchísimos aspectos de nuestra educación actual. Si a lo que se tiende es al fracaso más rotundo del sistema, con un sistema público, imagínate si ese sitema hay que pagarlo. Sería horroroso. Nadie se sentiría motivado para estudiar. Si teniendo una enseñanza universitaria pública, cada vez se matriculan menos alumnos, y cada vez hay más abandonos, imagínate si hay que pagar. Por otro lado, ¿merecerá la pena, una vez que haya que pagar, estudiar en España, cuando probablemente la misma carrera en el extranjero nos cueste lo mismo?. No sé, son preguntas que me hago. Bajo mi punto de vista, Bolonia no anima, sino que desanima, y lo que necesitamos en España son planes que hagan atractivo el estudio. Tienes toda la razón en la desinformación, pero es que la educación, en España, no es un tema del que merezca la pena informar, y así nos va, precisamente.

Un saludo, Allegra, y gracias otra vez por tus comentarios

Un placer saludarte de nuevo, Basilio. Te digo lo mismo que a Allegra, es una alegría recuperarte también. Pienso lo mismo que tú, la educación debe de ser "asequible" (me encanta esa forma de denominarla, de verdad. Ni gratuita ni inalcanzable. Supongo que te refieres a eso), porque en cuanto no lo sea, dejará de ser interesante, y un país sin una masa estudiantil importante está condenado al más absoluto de los fracasos. Creo que hay que hacer que la educación sea para todos, y Bolonia no contribuye a hacerla atractiva para una mayoría de personas que están desempeñando un gran esfuerzo, pero que económicamente no pueden afrontar ese esfuerzo durante mucho tiempo. Por otro lado, en España somos mucho de refranes, y hay uno que dice "cuando el río suena, agua lleva". Muchará gente ni siquiera se planteará informarse sobre la realidad de Bolonia, una vez que el Plan esté implantado. Simplemente, se cerrará en banda, declarrá que estudiar es de ricachones, y pondrá a su hijo a currar de fontanero, "que seguro que gana más pelas que un arquitecto", cosa que, siendo verdad, termina por arruinar a un país.

Lo dicho, un placer saludarte, y de metepatas nada, amigo. Más bien todo lo contrario.

Saluidos a los tres, y muchas gracias por vuestros comentarios

Charo dijo...

Hola Felix, no había visto tu entrada ni tu dedicatoria. no tengo perdón de los dioses, pero puedo decirte que este año ha sido muy raro para mi. Ahora, poco a poco, las cosas empiezan a ponerse en su sitio. Aunque con un resfriado de narices - y nunca mejor dicho- vuelvo a la carga con energías renovadas.

Como estudiante de universidad pública - la privada está mucho peor, están cerrando carreras como churros - te diré que la cosa está muu mala, hijo mío. Tenemos un profesorado penoso, al que obligan a investigar unas horas y otras a dar clase, por lo cual la mayoría no saben ni como enfocarlas. En una curso de diez asignaturas puedes encontrar a un solo profesor que se preocupe por que aquello que explica sea inteligible. Solo uno por curso. Los demás va porque están obligados. Lamentable, muy lamentable. Sin mencionar que muchos de ellos deben de tener dos o tres trabajos a la vez para dar clases en la universidad -creo que se les llama profesores asociados-. Así, ¿cómo tienen los cojones de encarar una reforma universitaria que todavía nos traerá más precariedad? Sin contar que el precio de un crédito ha subido de 10 euros a 13,5 con la susodicha reforma; soy de letras, no sé qué porcentage es, pero me parece que bastante.

Sin duda alguna, se trata de privatizar la universidad, y para tenernos contentos nos dicen que podrmos estudiar en cualquier universidad europea, y, como andaluza que soy, permitidme un cierto escepticismo. El nivel a la enseñanaza en este país, es pésimo, en primer curso de carrera obligan a hacer asignaturas como expresión escrita porque los chicos y chicas llegan a la universidad y no saben escribir, ni siquiera poner un acento (claro como los mobiles no tienen) ni distinguir la b de la v. El primer curso de universidad, en mi caso, se ha convertido en un bachillerato, por la cual cosa todo se atrasa dos años. Así nunca vamos a estar al nivel europeo (que no sé hasta que punto debe de ser bueno)

Luego está el tema de los másters, puedes hacer cinco años de carrera que si no haces un master -de 3 mil a 6 mil euros minimo- no te ha servido para nada.

En fin, que se te quitan las ganas de todo.

Gracias por la dedicatoria y un fuerte abrazo