sábado, 22 de diciembre de 2007

Memorias de ultratumba


Existen muchas fuentes para formarse una idea de la personalidad de Talleyrand, el político francés superviviente a la Revolución francesa, al imperio de Napoleón y al vacío que se produjo tras el hundimiento de este último, al reparto al que sometieron los ingleses a Francia y a la llegada posterior del siguiente monarca capeto. Un personaje, ese Talleyrand, superviviente nato, de los que se enriquecen con la miseria circundante. De los que se encumbran a medida que el país se hunde en la miseria.

Una de las fuentes podría ser el propio Talleyrand, cuyas memorias, editadas hace años por la editorial Juventud, se pueden encontrar en las bibliotecas públicas de casi todas las ciudades de España. Una visión empañada por la excesiva condescendencia consigo mismo de quien las dicta, característica muy común en casi todos los libros de memorias de la historia. Los personajes menos interesantes de casi todas las memorias que se han escrito suelen ser los propios autores de las mismas.

Otra versión, a mi juicio falsa y rebuscada, es la de Katherine Neville en su famosa novela "El ocho", un best seller mundial en el que se describe a Talleyrand como un romántico de su época, fogoso amante, ardiente benefactor y poco menos que superheroe, lo que demuestra también que a veces, tal vez la mayoría de las veces, los best sellers de ese tipo pueden no ser la mejor fuente de información si lo que se pretende es algo más que matar el tiempo tumbado en la playa leyendo algo que no sea el As o el Marca.

Personalmente, me quedo con la descripción que de Talleyrand hace Chateaubriand en sus "memorias de ultratumba", seguramente no tan leidas como el panfleto de la Neville, pero no por ello menos interesantes. Muchísimo más interesantes, diría yo. Después de definirle como arribista, traidor, mediocre, falso, cobarde y otras muchas lindezas, Chateaubriand remata con la famosa frase, repetida al final de la obra teatral "La cena", que define a Talleyrand como "una mierda en una media de seda".

Todo esto viene a cuento porque pretendo reivindicar la tan manida frase de "nada es verdad ni es mentira. Todo es según el color del cristal con que se mira", que todo es relativo y que la verdad, si es que existe, no tiene porqué proceder de un libro cien mil veces más vendido que otro. "El ocho" es un gigante de ventas al lado de "Memorias de ultratumba", que aprovecho, por cierto para recomendaros, pero no por ello tenemos que tomarlo como un dogma de fe ni, por supuesto, para hacernos una idea de la época convulsa que describe. Aparte de la figura de Talleyrand, me produce una mezcla de ira y vergüenza ajena la ligereza con la que la Neville describe la Revolución Francesa y los personajes que la protagonizaron, tanto de un bando como del otro, centrándose únicamente en el lado macabro y truculento del acontecimiento y sin analizar para nada lo conseguido en cuanto a lo social y político se refiere.

Tómese esto como una especie de presentación, o declaración de intenciones, en la que lo único que pretendo dejar claro es que, precisamente, no tengo nada claro, ni a nivel político, ni religioso ni de cualquier otra índole. Dios, o quien sea, me otorgó el insano vicio de leer, y a partir de ahí agarré el virus maligno de cuestionarme todo, hasta el punto de no ver más que fronteras difusas en cualquier aspecto de nuestra historia o nuestra actualidad. Hasta tal extremo soy un indefinido, y lo reconozco avergonzado, que soy capaz de mantener conversaciones encendidas con un defensor a ultranza de las centrales nucleares, demostrándole la perversidad de las mismas, y discutir a continuación con un miembro de Greenpeace sobre la urgente necesidad de nuclearizar absolutamente todo.

No pretendo convencer a nadie de nada, porque el primero en no convencerse soy precisamente yo. La polaridad de mis votos al congreso cambia cada cuatro años sin ninguna tendencia concreta. Mi quiosquero se vuelve loco conmigo cuando observa que unas veces compro periódicos de izquierdas y al domingo siguiente de derechas. La locura y el nerviosismo que produce la indefinición en una sociedad, la española actual, que no puede concebir un individuo sin etiquetas, ya sean de un color o del contrario, sin darse cuenta de que, cada día, las fronteras entre una forma de pensar y la contraria tienden a volverse más difusas.

Aunque, para confesaros algo, la principal razón para crear este blog es que en mi página anterior, que hablaba sobre cine, no se podían publicar comentarios, y eso terminó por sumirme en la apatía. Conservo la página por lo que escribí en ella, pero, a partir de ahora, este va a ser el único lugar en el que refleje mis inquietudes, ya sean cinematográficas, literarias o de cualquier otro tipo. No hay nada más triste que escribir sin pulsar la opinión de los que, ya sea por accidente, por afinidad o por simple curiosidad, lean lo que uno escribe. También pienso colgar cuentos recientes, críticas de películas y todo lo que se me ocurra, que para eso es mi blog.


A la izquierda, además de los datos que se suelen colgar en un blog, teneis una serie de enlaces, entre ellos el acceso directo a los blogs de unos cuantos amigos, veteranos en este tema. Mi blog no le llega a los suyos ni a la suela de los zapatos, pero prometo esforzarme para intentar llegar a su altura. Otro grupo de enlaces os llevarán a mi antigua página, "El rincón de Félix", a la página de Lulu en la que vendo un par de libros de ficción, y a una página en la que estoy publicando comentarios y críticas de películas de más o menos actualidad. Espero que estos enlaces os parezcan interesantes.

A los que se quejaban de la imposibilidad de colgar comentarios en mi página, os invito ahora de todo corazón a participar en esta, para mi, nueva aventura.

Bienvenidos a todos. El hecho de que hayais llegado hasta aquí leyendo, sin aburriros ni un poco, es toda una proeza. Ya me puedo dar por más que satisfecho.

9 comentarios:

Víctor Hugo Escalante Razo dijo...

Mi buen Felixon:

Es un gusto el enterarme que has optado por unirte a la comunidad bloggera. Espero ansioso algunas reseñas tuyas de películas, que se nos quedaron truncas un par de discusiones al respecto en el foro de yoescribo. Espero que no te pase la misma suerte que a mí, que no se para en mi blog ni una cibermosca. Salud y suerte.

Vhescalante

Elvira dijo...

¡qué buena idea has tenido, Félix! Te prometo ser ferviente seguidora de tu blog, ya que me seguro me servirá de descanso más que sano para la mente entre ley y ley.

Guardado estás en mis favoritos.

Muchos besos a los 3 y mucha suerte con tu blog, Elvira

Andres Pons dijo...

Prometo pasarme a menudo.
Me encantan tús críticas.
Hugo voy a echarle un ojo al tuyo.

Felixon pasate por mi blog y anunciate tú mismo hombre.

Seguro que tendras muchas visitas.

LA UNA Y LA OTRA dijo...

enhorabuenta, tiene muy buena pinta

isabel - la otra

www.sopasyletras.com

Manel Haro dijo...

Qué comienzo tan arrollador. Te seguiré leyendo. Enhorabuena!!

Ginebra dijo...

Buen comienzo.

carmen dijo...

Me gusta los inicios Felix, buen tema....he leído los dos libros mencionados...."El ocho" me encanta pero seamos sinceros, es un libro de aventuras, lleno de magia (la cual me encanta), "Memorias...." me fascina, Chateaubriant es uno de mis románticos preferidos...y creo que aciertas plenamente con tu punto de vista sobre Talleyrand, la cual comparto.Quedas enlazado....un abrazo

felixon dijo...

Gracias a todos

Anónimo dijo...

Saludos colega, al entrar a travès de google a tu sitio, me encontrè infortunadamente que decia muy poco sobre lo que esperaba leer y demasiado sobre el sitio. Espero leer màs y si no me quedarè con lo leido, desde ya gracias y espero no resultar molesto.