jueves, 15 de octubre de 2009

Valkiria

Sentía cierto recelo antes de entrar al cine. ¿La crónica de uno de los atentados más famosos contra Hitler, protagonizada por el guapo Tom Cruise?. Algo me decía que aquello no podía salir bien, que un acontecimiento tan trágico como el protagonizado por el oficial alemán Von Stauffenberg, tamizado por el filtro de Hollywood, no podía funcionar. Tenía todavía fresca en la retina la versión alemana del mismo asunto, rodada en 2004 y protagonizada por el magnífico actor Wolfang Preiss, al que admiro desde que vi “La vida de los otros”.
Nada más lejos de la realidad. Mi instinto volvió a fallar, como en tantas otras ocasiones. Ya desde el mismo comienzo de la película, con ese juego de efectos que transforma la palabra “Valkiria”, tuve la sensación de que estaba viendo un producto muy digno.
¿Cuál es la clave de que me encontrara cómodo con Tom Cruise interpretando a Von Stauffenberg?. Cruise no es precisamente uno de mis iconos como actor. Siempre le he visto interpretando el mismo papel, el de Tom Cruise. Únicamente me gustó algo en “Magnolia”, una extraña película que debería ser de obligada visión por su magnífico guión, en el que se entrecruzan historias protagonizadas por unos actores que, si bien por aquel entonces eran desconocidos, exceptuando precisamente a Tom Cruise, después se hicieron famosos.
He llegado a la conclusión, después de disfrutar con la película, de que me gustó Von Stauffenberg precisamente porque, por una ocasión, y probablemente sin que sirva de precedente, Tom Cruise no hace de guapo. El atormentado Von Stauffenberg, tan amante de su patria como crítico con sus dirigentes, es dignamente interpretado por un Tom Cruise sereno, maduro y sufridor, como se demuestra desde el principio, desde la escena en que pierde el brazo y el ojo a causa de un ataque aéreo mientras estaba en Africa. A partir de ese momento, con ese muñón que levanta con energía cuando Tom Wilkinson, que interpreta a su ambiguo superior, se lo requiere, y ese ojo de cristal que se coloca y se quita con naturalidad, Tom Cruise se mete en la piel de Von Stauffenberg con todas sus consecuencias.

Siempre me ha fascinado un determinado cine de nazis. “Valkiria” es digna sucesora de otra película con una ambientación muy similar, “El hundimiento”, hasta el punto de que en la primera actúan varios actores secundarios de la segunda. Es un cine que no se limita a presentar al alemán de aquella trágica época (y digo bien, al alemán) como a la bestia salida de los infiernos. Mi fascinación comenzó con los libros de Sven Hassell, un soldado alemán que aborrecía a los nazis y a las SS probablemente más que a sus enemigos rusos. Tomé conciencia entonces de algo que me ha acompañado a lo largo de mi trayectoria cinéfila y literaria, y que despierta mi interés cada vez que aparece en pantalla o en libro: no todos eran malos. Ni mucho menos. Hay un personaje de Valkiria que pone precisamente el dedo en la llaga cuando dice “si fracasamos (ante la posibilidad de matar a Hitler), todo el mundo nos recordará como la Alemania de Hitler”. Nada más lejos de la realidad. Es absolutamente cierto que la inmensa mayoría del ejército alemán, oficiales incluídos, odiaban profundamente a Hitler, a sus secuaces, y al tinglado que se habían montado para acabar con sus enemigos. Es algo que se ve en películas tan maravillosas como “Odessa”, “La cruz de hierro”, la ya mencionada “El hundimiento” o esta magistral joya que estoy comentando hoy. El ser humano está lleno de matices, creo que ya lo he mencionado en otras ocasiones, y es precisamente de agradecer que el cine de Hollywood se haya dado cuenta de esto a la hora de acometer el proyecto de “Valkiria”.
Buena parte del atractivo de la cinta lo constituye su magnífica ambientación. La película se rodó en Berlín y en otros escenarios reales, como el histórico Benderblock, lugar en el que fueron fusilados los personajes reales. Despachos imposibles, arquitecturas colosalistas, banderas y símbolos por todas partes, reflejan perfectamente la época del dominio nazi de Alemania. Son sobrecogedoras también las escenas filmadas en el Berghof, el refugio de montaña de Hitler. El dictador y sus secuaces mantienen un ambiente de tranquilidad y desidia que contrasta profundamente con los millones de soldados alemanes que en ese momento se estaban dejando la piel en los innumerables frentes abiertos. Impresionante también el búnker en que se comete el atentado, así como el cuartel de la reserva.
Quisiera destacar el personaje interpretado por Terence Stamp, un actor al que siempre he considerado un modelo a seguir. En la película interpreta a un militar que se pasa al lado político, que ama profundamente a Alemania por encima de todas las cosas, y que odia con la misma profundidad el estado en el que la han sumido Hitler y sus secuaces. Es admirable la elegancia y entereza con la que este hombre pide una pistola cuando le detienen.
Otra escena que me heló el corazón fue la protagonizada por el oficial de la reserva que tiene que detener a Goebbels. Su cara se convierte en un auténtico poema cuando escucha la voz de Hitler, al que se suponía muerto, al otro lado del teléfono.
Es una película, en definitiva, grandiosa, importante, sumamente ágil a pesar de no tener apenas escenas de violencia. Una muestra de que se puede hacer buen cine, magnífico cine, más bien, sin necesidad de reventar cabezas con bates de béisbol (comparar “Valkiria” con “Malditos bastardos”, la última locura de Tarantino, en la que el alemán en general es malo por naturaleza, es como comparar “Alien” con “Garbancito de la mancha”).
La acuarela que preside la entrada, que refleja mejor que nada el atormentado espíritu del Von Stauffenberg interpretado por Tom Cruise, es obra de Juan Valdivia, quien ya participó con todo su arte en las anteriores entradas del blog. Muchas gracias, Juan, por deleitarnos de nuevo con esa maestría tuya con los pinceles.

3 comentarios:

Charo dijo...

Pues voy a ver si la veo, después de Agora, claro.

Hace tiempo que no voy al cine ni veo demasiadas peliculas, y eso que es una de las grandes pasioens de mi vida.

A mi si me gusta Tom Cruise, quizás por que he elegido las peliculas que debía de ver, nada de Misiones Imposible y otras cosas raras. Me gustó mucho El último samurai, aunque sé que pueden ponerme muchos peros, peeeero la ambientación me pareció genial, así como Ken Watanabe, que es un actorazo.

Un saludo

Juan Valdivia dijo...

Excelente artículo, Félix.
Y encantado de volver a colaborar contigo.
Un abrazo

Carlos León dijo...

Hola Felix. Muy buen artículo. También tengo mis reservas con Tom Cruise. Habrá que verla.
un gran saludo
Carlos